Y todos van paso tras paso. No saben claramente el hacia, el cómo. Imaginan tras el vidrio el perfume de este mediodía. Mediodía que revienta en aromas a lavanda y menta y combustible. Granos de café se desperezan tras el vidrio. Escarabajos de madera curvas con humo de viejos incendios. Crema para manos, crema para el cielo, crema para partir sin dolor. Nada cambia si todo cambia. Nada vale si tus ojos no me alcanzan. Desviajes antojadizos me abrazan de a ratos, y no puedo quitármelos de encima, sin el grillo nochero de tu llamado, durmiendo en mi estación.
/ Un elefante ocupa mucho espacio /