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Las paredes /de nosotros/

Cuando se caen a pedazos las paredes, en el tránsito al piso de sus escombros hay algunas flores / de colores que en el aire explotan en semillas / se montan en abejas y lamen los pies del miedo Cuando se caen a pedazos las paredes, de esos mismos escombros / volando, brota agua entre sus moléculas de uranio y se encauza en un río de gritos desesperados / desahuciados, entusiasmados también, calientes también, y paren un ternero tierno y malvado / que espera vernos llorando porque no nos vemos Cuando se caen a pedazos las paredes levanta la mano un calendario de metal y reclama / frenético el tiempo de él / no el de nosotros, su tiempo de vida / no el de nosotros, y yo lo corro con una rama de eucalipto porque eso tengo en el jardín donde estuviste la última vez conmigo, bebiendo té / nos se asusta / me enfrenta: “¿pero qué te metes donde el tiempo no existe?” calendario cagón, que acá estamos los que disolvemos la cronología / a chutazos, a patadas, a letras malparidas y largas espe...
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No insistas

No me dejes cruzar esa línea que arde, que corta la carne / No me dejes entrar al hábitat de tus miedos, a la siesta tranquila de tus diablos / No me hagas saber cómo se llama tu mañana temprana, a qué sabe tu primer aliento / No me invites a poblar tu vientre con mis hechizos, tus manos con mis anhelos / No me quieras mostrar el dorso de tus deseos, la espalda de tus domingos tristes / No me importa conocer tus fotos con mis fantasmas, tus fantasmas con mi piel / No insistas en durar cuando me enseñas que el amor así no dura, que todos somos compost de la rutina, que el aburrimiento es el destino final de toda dupla, sin considerar que cuando uno se da en la frente con otro y no pueden desenterrarse de la cama que los atrapa como animales y no entienden de razones, de futuros, de temores, quizás —y sólo depende de esos animales— definitivamente se han encontrado.

Que te quemes

Entonces necesito una lluvia y un cable largo blanco y fuego para reventar los postes y cantar en el agua la oda póstuma y que te quemes y que me queme y que nos entierren en la orilla de los supuestos cantando todos los coros de "you are so beautiful to me" pero con Sol y con caminos de lavanda y ninguna certeza si al fin certezas nadie tiene y amor verdadero quién podría asegurarlo.

Las tetas y la siesta

Hay una cierta inocencia en el andar de a pié en la siesta, bajo los paraísos. Existe una baba de olvido inherente a los pasos, el silencio de los espacios inhabitados que propone el horario. La compañía templada de nadie a los costados, la soledad fresca de la inseguridad, asociada al vacío de cuerpos reptando en los márgenes menores del otoño. Hay una absoluta importancia de los Nadies que se unen al trámite del camino. Nadies que configuran el paseo, Nadies que se paran, firmes en cada esquina, para insistir con la hora, el destino, el que será. Eso sí, los Nadies sólo habitan el pasado. El pasado inmediato, nuevo, inodoro. En general, el pasado huele. Huele a flores de perfumes antiguamente de moda. A telas de vestidos arrancados a manotazos. A aliento de rechazos. Huele a bofetadas de mañanas reventadas contra el asfalto de una borrachera injustificada, y a decenas de borracheras con cartel de "completo", como los hoteles con parejas que se aprietan los dedos de los pie...

Sun Day

 Es casi un vicio esperar la noche saberte ajena pensarte con otros volverte a traer intentar quemarte en los papeles y volver morderte como carne fresca expulsarte de mi paraiso de musas romper tus cuadros de pasto y cenizas que llevo adheridos a los huesos lamer las aristas que te conectan con mi futuro y patearte y volver e intentar razonar cómo carajos es que me enamoré tan perdidamente de usted o de vos de todas vos / la mía la que rie lejanamente sin mi la que no me pertenece y me pertenece la que voy a dejar de amar para amar a quienquiera que sea un poco más de mar de viento / de piernas / de proximidad de hongos húmedos en mis gordas ansias de vos / de usted tanto me pierden sus ojos / tras ojos que me declaro en una misión interestelar llena de sus pechos / sus botones impasibles que tanto me pierden y del futuro ni una gota / ni un animarse y se viene Costa Rica / y sólo se que me asfixia dejarte y quiero dejarte / merezco tener mi suelo asoleado pero te merezco sobre to...

Springhere

 En la esfera de mi planeta cuadrado hay un secreto vehemente que contiene cada poro de tu sexo explotando jugoso y perverso animado y sutil ¿Lo ves? dice mi nombre los viernes el tuyo los sábados y me tapa con vergüenza los domingos / antes de regresar a escribir mi nombre en un papel de servilleta barato que partirá en el primer flush del tren que esconde el amor en las tardías uvas del verano de las pequeñas tortugas donde hoy montas y desmontas los embates / inútiles cegados / amantes de este tipo locamente perdido en tu será.

El beso que duró dos días

Nota : Esta es una historia que nace en la Calle Billinghurst. 1er Acto: El teatro Fui al teatro de puro compromiso. Odio sacar entradas y luego no ir. No podía tirar la plata y además me sentía casi bien. Entré a cinco minutos de que empiece la función, fui a la fila 19 y ella se sentó al lado mío. Esas pestañas, esas manos, ese cuerpo. Atenta a todo. A todos. Me desafía la deconstrucción pero hay tetas que se sobreponen a eso. En ese momento recuerdo que no voy al baño desde antes de salir de la casa. Como siempre, me meo. Pero decido no ir, ya habrá tiempo. - Hola, ¿este programa es tuyo? - Le dije mientras levantaba el papel del piso donde figuraba mal impreso el elenco y el resto de la información. - Si, ¡gracias! Lo perdí... -Vi que se te cayó, por eso... - ¿Debería darte propina? - Soltó una sonrisa que me pegó una trompada de felicidad. Pero no supe ni siquiera cómo sonreír. Hace tiempo no sé ni por dónde empezar. El viejo modo de hablar con una mujer no me sale, el nuevo no lo...