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Por momentos

Por momentos coincido conmigo mismo respecto de mis ambiciones y acuerdo en un plazo razonable recibir mucho mas que un par de pechos o montañas siestas países cielos subterraneidades cristales hipótesis labios teoremas uvas silencios yemas ásperas codos plenos de frío viejos tintos y una que otra canción emocionante/ Entonces aparecen los vecinos ejecutores de leyes justas y sin siquiera tocar a la puerta elaboran un purgatorio elástico tanto que los límites de sus dogmas pendulan golpeando los bulbos maduros de mi soledad con cartas que indican fecha, causa pero nunca calor.

Tierra (canción)

Te guardas te entregas te cierras te muestras simulas encantas preparas las trampas modelas los bordes inclinas los botes se hunde la hierba que cree y espera/ me hundo y entiendo que no hay más que tierra no juegan payasos cuando entra tormenta que quema los cables que moja la siesta que tira y tira hasta verte desierta/ No quiero bajo tierra /ni poca paz ni tanta guerra/ No quiero que no aparezcas. Te raspas las piernas con tierra de nadie te cuentan los cuentos que no hay que contarte te vistes las fiestas con aire de fuego y al saltar las vallas se muere el deseo/ De ser más que un simple tractor sanguinario que pisa la historia que cuida el horario que ahorca creencias tan firmes tan vanas que no valen nada cuando es de mañana/ No quiero bajo tierra /ni poca paz ni tanta guerra/ No quiero que no aparezcas.

Es por un rato

Cuando te suelta la noche el aliento en la espalda pesado, húmedo áspero dulce, como tarde de adolescente como roble o ciruelas - frutas secas y mentiras, también - caen personas ruedan, sobre la hierba vestidas de pavimento cubierta incólume impenetrable a primer tacto frágiles como huérfanos destetados por dentro/ Cuando lo impredecible y lo que sin más ocurre elaboran mecanismos sofisticados de intersecciones donde dos manos son más que diez dedos deberías despertar al príncipe al vampiro y al santo y arrearlos a un mismo corral donde - apresados y al reparo - duerman una nocturna siesta/ "Es por un rato" explicas mientras los acompañas. "Es que ando con ganas de ser yo"/ Un jarro con agua, algo para fumar, media botella de vino, y les cierras la puerta/ Una de esas noches, quizás no vuelvas/  

Mier/ da/

Se acercó y miró detenidamente los bordes, las suelas, las mañanas tan deshilachadas tan inoportunas / Miró para olvidar y lo amó profundamente / no importaban las nubes tanto / era el agua de sus besos lo que la ataba a su futuro / No siempre pesan tanto las flores viejas y los que miran las flores / pensó / Cuando quedarse es la opción que inunda las rodillas el miedo es una moneda de aire en el bolsillo / pensó / Entonces / no se quedó. Porque quiso ser una señorita bienvista por ella y sus juicios previos / Mier da/

Tanto tiempo que no nos vemos

No sabía siquiera cómo comenzar a decirlo. No era fácil para ella, con quien Carlos Alberto había compartido tantas parcelas de vida. Desayunos en la confitería Cielo Verde, la tradicional parada de los sábados después de bailar en Palace , el mentado dance-floor de sus tiempos de piel tersa y bondadosos pulmones para las escaleras. Inés era corajuda, pero este caso no era precisamente de coraje necesitar. Era de seriedad, consternación y prudencia. Y precisión, eso sí. Sin precisión, Carlos Alberto podría no comprender lo que le pasaba.   - Carlos Alberto, necesito hablar con vos.  - Como estás Inés, decime. Estoy un poco apurado, disculpame. - Lo sé, no es distinto a otras veces. - No es momento de reproches, Inés. - Quería decirte, y espero que lo comprendas... - Directo al grano Inés, no tengo tiempo. Y mirame a los ojos por favor, pareces con la vista como extraviada. - Hace tiempo que no te veo.   C...

Ni señal

Algo ha cambiado Y la hierba Nada Ni señal Algo ha movido su eje Y la ruta Apenas susurra Globos vacíos Sucio el espacio Muere silente Entre festejos Y no eres el festejo Ni el festejado Ni apenas Un rastro Entre las piernas

Paseos

Paseos De rojo destino Sos boleta Si ella no aparece Nadie acude Cuando el cielo es tornado Bocanadas de humo Mastican los bordes Arriman el fuego Queman las manos Asisten al refugio Asustan al dolor Imitan al sanador Pero aún así Vacíos revientan En pelotas de cinturas Que no paran de saltar Hasta que se cierra La puerta de los ojos Morenos Leones Cansados Cantos del sueño De nueva piel Somnífero De dulce abandono