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No te traiciones

Amigo, clavá el freno antes de seguir con tu cruzada.  Es, si no correcto, saludable. Está bien que escuches.  Que retrocedas y bajes la guardia. Que guardes la energía para cuando los reservorios de razón ya no tengan a quien abrevar. Todos, absolutamente todos, somos ensayos de seres humanos, tipos inseguros, incorrectos, llenos de buenas y algunas penosas intenciones que, dependiendo del lado de la ventana en que estemos, sentimos en contra o a favor, frías o calientes, ásperas o suaves. No por esto elijo llenar la carreta de amigos (fast-food style), subirlos al auto en noches tormentosas o prestarle el saco mas nuevo que tengo a los que restan. Pero siempre que dudes de alguien, dale a esa duda un manto de piedad. Y desde esa piedad, reconocete incorrecto. Eso te iguala. Está bien que elijas reflexionar.  Vas a dormir en paz, y como si fuera poco, no vas traicionarte. 

Pensé en ti (tu)

Pensé en pagarte para lo que gratuitamente te aligeras. Pero no sería yo, ni serías tu, ni seríamos serios. Dudé en verte una vez mas. Dudé en verte antes de verte una vez mas. Sentí sinceras gracias en mis antenas de sentir. Sentí tus límites plantando bandera en mi epitelial gobierno. Me cacheteó un perfume de poco a poco no me verás. Me perfumó una lengua de fuego como gato-gigante al acecho. Pensé en pagarme para no verte. Pero no serías tu, ni serías seria, sin mi.

Creemos en ellos

Y cuando nos toque arriba que no parezca, que nadie grite tanto como para despertar al vecino, que el humo no nos haga lagrimear, que el perfume a cardos no nos recuerde el desierto, que seguro podemos y que seguro pudimos, que nadie nos lo dice y que a nadie preguntamos, que es tiempo de nuestro reloj, que nuestro reloj está en nuestras muñecas, que nuestras mueñecas están en nuestros abrazos, y que nuestros abrazos son los mismos de antes, pero hoy creemos en ellos.

Estos pasos que resbalan

No importa el lado de la cama No interesa que color elijas para la mañana No es de cielo el aluminio de tus uñas No es al centro donde quiero llevarte No depende de ti el futuro inmediato Es de mi confección el camino de piedras Es de ti el sendero de virtud Es de pieles la mezcla viscosa Es azul de gelatina Es azul de hielo antiguo Es azul de cielo prometido Es de todos el espacio privado De ti y de tus esperanzas De mi y de mis andanzas De nosotros y de esperarnos De la espera y de la siesta De la siesta de estos ojos Que al mirarse entienden Mas que distancias Mas que silencios Mas que abrazos De cartón y papel De durazno y miel Estos pasos que resbalan En los pliegues de tu Corazón.

Lavanda y menta y combustible

Y todos van paso tras paso. No saben claramente el hacia, el cómo. Imaginan tras el vidrio el perfume de este  mediodía. Mediodía que revienta en aromas a lavanda y  menta y combustible. Granos de café se desperezan tras el  vidrio. Escarabajos de madera curvas con humo de viejos incendios. Crema para manos, crema para el cielo, crema para partir sin dolor. Nada cambia si todo cambia. Nada vale si tus ojos no me alcanzan. Desviajes antojadizos me abrazan de a ratos, y no puedo quitármelos de encima, sin el grillo nochero de tu llamado, durmiendo en mi estación.

Gran día

Gran día para ver crecer las palmas, llorar formaciones sólidas a la vera del camino encontrado, resembrar las mortecinas violetas, cantar a voz plena este nudo de piel que me fía boleto al orgasmo, bucearte en las fronteras y entumecerme de fiaca en los intersticios de tu rolliza comprensión, cambiar la corbata por la gala de tu pupila enardecida, orar por que cada semana sea menos santa, invitar a vivir a aquellos que han resecado sus encías de tanto explicar, que una mujer te protege sea cual fuere el tamaño de la desesperanza, y la circunferencia anular del corazón.

El Maldito Pronóstico

Transcurro entre rayos de extrema ausencia escupidos por la lengua seca de nadie en ella porosa de vacío polvorienta de no recibirte / Siento que la tormenta de nuestro amor aquel diluvio frenético apasionado duerme la siesta preanunciada por el maldito pronóstico del paso del tiempo /