Domingo.
Cielo en calma, viento suave.
Nadie en la víspera, nadie en el crepúsculo.
Nadie en la puerta, nadie en la silla.
Nadie en el doblez de la sábana.
Ni toro, ni torero en el ruedo,
Ni morena que lo aplauda.
Ni perro que duerma adherido al sustento.
Ni espacio intercostal.
Ni espacio sideral.
Domingo. Maldito Domingo.
La ausencia de tu aliento,
(en los intersticios del ánimo)
es una - desalentadora - maldición.