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Vemedoble B.

- Ya que salís, ¿no me tirás por Migraciones?
- ¿Migraciones? Te deportan en 12 segundos, uno menos que el Apolo
- ¿Que Apolo?
- 13
- Dale, a la salida almorzamos
- Pido las llaves del escarabajo y salimos

Miro por la ventana. Es mediodía, el sol es un adolescente con ropa nueva. Excitado, radiante, incómodo.
Bajo las escaleras. Hago escala en el expendedor de agua. Intento hidratarme. Se traba la llave del expendedor y se produce una mini catarata. Suficiente para desbordar el vaso. Agua que no has de beber, por que intentar tomarla justo antes de salir.

- Vamos, ya tengo el auto afuera
- Minuto, campeón, que las aguas bajan turbias

Destrabo la llave. Hago equilibrio con el vaso. Dibujo el mapa de Chile con agua fresca en mi saco. Puteo. Salimos. Mi cara adquiere típicos rasgos orientales. El sol. Saco los lentes. Me engancho un párpado con la patilla. Ahora tengo rasgos orientales, pero de boxeador. El ojo lagrimea. No creo que por los lentes, sino de impotencia. Me quito el saco y lo dejo en el asiento trasero.
Bajamos por Lerdo de Tejada hasta Américas.

- Hace calor
- Encendé el aire
- Si, claro. Se enciende de la manijita esa de la puerta. Bajá el vidrio que nos quemamos.
- ...
- ...
- No baja
- Ayer bajaba
- Bueno, vamos ayer entonces

Un escarabajo sin ventanillas que bajen y con calor es como una pequeña bola ardiente. Viajar dentro de una albóndiga recién quitada del guiso. Empiezo a sudar. Y no pienso parar. Siento las gotas resbalar por mi cuerpo. Siento mi cuerpo resbalar. Camisa gris. Nuevos mapas pero esta vez de países redondamente proporcionados. Desprendo el primer botón de la camisa, aflojo la corbata. Si, al revés. Por eso me cuesta.

- Por acá es, ¿no?
- Dos cuadras mas adelante
- Busquemos una cochera
- Hay una en la cuadra que sigue
- Andá tirándote a derecha, no vas a poder doblar
- Vos dejame a mí
- Guarda, cuidado
- ¡Uh!
- Pescado, casi nos abolla la puerta
- Ya vas a manejar vos esta porquería y vas a ver lo que es doblar. Tenés que avisarle a los brazos veinte segundos antes.
- Debés tener los brazos largos, siempre doblás mas tarde
- Tendría que avisarle 30 segundos antes

Entramos a la cochera. Por la entrada intenta salir un BMW. Estamos enfrentados. Quietos. El descanso de las fieras. Extraña situación de parálisis automotriz. El no sale, nosotros no entramos. La ventanilla subida. El sol en mi costado. El vocho calefaccionando la escena. El cuidador se suma a la parálisis. Por atrás nuestro intenta entrar una camioneta y queda bloqueando la vereda. Los transeúntes asumen que estamos preparando una coreografía de acrobacia motora. Se paran para esperar que alguien entre. O alquien salga. Que algo se mueva del engranaje. El que lava los autos deja de lavar. Se incorpora y desde veinte metros observa la escena. Mas actores para este momento de paz. El BMW zummm. La camioneta zummm. El vocho tracatratacatrata. El BMW. La camioneta. El vocho. El cuidador. Los transeúntes. El lavaautos. Me golpean el vidrio. Un niño de cara sucia me ofrece chicles. Me ofrece chicles de nuevo. Estoy en una pecera. Me ve desde afuera abriendo la boca como un pez. Intenta decirme que si no le voy a comprar chicles le de una moneda. Intento explicarle que no tengo monedas. Que si tuviera le compro chicles. Que es mas o menos lo mismo. Que no baja la ventanilla. Que en este momento quiero entrar a la cochera mas que comprarle algo. Y que no tengo la nacionalidad aún. El conductor del BMW gesticula como bailaor flamenco. Se detiene el motor del vocho. No venía regulando bien, pero confirmarlo ahora es levemente inoportuno. El BMW hace marcha atrás a velocidades que este auto no da ni en bajada, marcha adelante y en cuarta. El cuidador torna su cabeza hacia nosotros. El lavaautos nos espera. La camioneta zummm. El vocho no arranca. Sí, no arranca.

- Empujalo
- Esto pesa como un elefante preñado de quintillizos
- Dale, nos van a matar

Bajo del auto. Recupero mis niveles normales de oxígeno. Arranca solo. Subo al auto. La camioneta hace marcha atrás. Intenta desesperadamente entrar por la salida. Los transeúntes se cansan de esperar y comienzan a pasar por adelante del auto. Seguimos varados. A nuestra izquierda, la camioneta acaba de chocar con el BMW que salía, esta vez por la salida. Entramos.

- Por acá, por acá
Dice el lavacoches devenido en acomodador.

- Ahí lo vas a tener que meter de costado, no entramos
- Vos tranquilo

Estacionamos.

- Andá llamando por teléfono a los de migraciones que nos vengan a tomar los datos acá
- ¿Por?
- No bajamos. No puedo abrir la puerta, estamos muy pegados.
- Mmm. Ya lo saco y te bajás antes de entrar.
- Me hubiera quedado afuera cuando me bajé.
- Te hubieras.

Marcha atrás el auto corcovea. Y lo hace exactamente sobre el balde del lavaautos, que pasa de contener agua jabonosa a no contenerla. Por supuesto, de esto me entero por dos claros signos: el alerta: la cara del muchacho que nos mira desorbitado; la confirmación: mi pie entrando en el joven barro como buscando lombrices.

- Disculpe maestro
- ...

El auto entra y destroza con un beso apasionado el espejo retrovisor del lado derecho. Y el espejo del vecino, por supuesto. Otro BMW rojo más. Dos espejos menos. Hace marcha atrás y lo toca suavemente con el guardabarro trasero. La firma del artista.

- Lo rayaste
- Si, no estoy bien hoy
- ¿Hoy?
- Cortala
- No le dejaste lugar para que suba
- ¿Vos querés que suba este otro, o que baje yo? Si es un ratito nomás. Bajamos y subimos.
- Subimos y bajamos
- No, es en el subsuelo
- Va a ser para quilombo
- Preguntale al lavacoches si está bien
- No está, fue a llenar el balde
- Utahmadre
- Vamos, dejalo así

Caminamos. Entramos al edificio. El guardia nos indica amablemente que la escalera está clausurada.
- No puede bajar por ahí, ¿No ve el cartel?

El cartel dice: "Romper sólo en caso de incendio", y está cruzado en el medio de la escalera.
- ¿Y por donde bajamos?
- Por el ascensor
- Muchas gracias
- ¿A dónde se dirigen?
- A migraciones
- Está en el octavo piso
- ¿No era el subsuelo?
- No, se trasladó por que se clausuró la escalera
- ¿Se trasladó por eso?
- Además el subsuelo está inundado. Un gracioso dejó abierta la manguera de incendios toda la noche.
- Entonces es temporal
- No, no fue un temporal, fue la manguera

Nos acercamos al ascensor. Lo llamamos. Esperamos. Esperamos. Esperamos. Llega, por fin. Se abre la puerta. Un anciano nos mira raro como esperando encontrar otras caras, otra escenografía.
- ¿sube?
- ...
- ¿sube?
- ...

Dirige la mano a su oreja, y luego al volumen del audífono. Lo sube al máximo
- ¿sube?

La cara del abuelo indica que se acopló el audífono y le acaba de enviar un torrente sonoro que le inflamó la trompa de eustaquio. Dirige su mano al volumen del audífono y lo estaciona en cinco.
- Hace diez minutos que presiono el piso "A" y este hace lo que quiere
- ¿El piso "A"?
- Si, me dijo el funcionario que vaya al piso "A" para hacer una queja por la mala atención
- A ver..
- "A" no es un piso abuelo, es alarma
- Al arma no la traje, si no le daba para que tenga a ese irrespetuoso
- Que no existe piso "A", es para avisar por emergencias, por si se para el ascensor
- Presiónelo ahora, esto es una emergencia. A ver si alguien me dice donde dejar las quejas
- Pregúntele a ese señor de uniforme, él le va a indicar
- Muchas gracias
- A sus órdenes

El abuelo intenta salir y las puertas lo guillotinan. Caen los lentes. Exactamente del lado de afuera del ascensor. Se despedazan. El abuelo se agacha a levantarlos. Las puertas se ensañan e intentan triturarlo nuevamente. Esta vez le dan en la oreja. Se le cae el audífono. En ese instante una madre con tres niños sube al ascensor. La tromba nos empuja a todos. El abuelo nos mira. O lo intenta, al menos. Rasgos orientales una vez más. Las puertas se cierran. El ascensor sube. Le tomo el brazo al pobre hombre.
- Nosotros lo ayudamos, abuelo
- ...
- Que lo ayudamos a ponerse el audífono y a buscar los lentes
- ...
- No importa, venga con nosotros

Piso ocho. Cuarenta y tres personas en la cola de informes.
- Vení por acá, no hace falta pasar por informes. Yo ya hice el trámite.
- ¿Y el abuelo?
- Traelo. No ve, no escucha, y está a treinta metros del piso.

Nos acercamos a la funcionaria. No atiende a nadie en este momento. Nadie atiende a ella tampoco. Está jugando con su lapicera. El capuchón de la lapicera está mordido con saña.
- Buenos días
- Buenas
- Para solicitar los papeles del trámite migratorio
- Tiene que pasar por informes primero
- Pero no me tengo que informar de nada por el momento
- Tiene que pasar por informes primero
- Sólo necesito los formularios, nada más
- Si, pero tiene que pasar por informes
- ¿Tengo que pasar por informes?
- Veo que entendió

Miro la cola de informes. Cuarenta y cuatro. Le tomo el brazo al anciano, caminamos y nos ubicamos al final. Cuarenta y cinco.

- Abuelo, ¿no quiere que le diga al guardia que lo acompañe a tomar un taxi?
- ¿Ehe?
- Si no quiere que le diga al guardia que lo acompañe a tomar un taxi
- No, gracias. Vengo en auto.
- ¿En auto? ¡Que bien!
- Si, mi BMW. Rojo. Es un recuerdo de mi hijo que ya no está mas. Está estacionado en la cochera pegada a Migraciones. Nunca lo usé. Hoy sería su cumpleaños. Por eso lo saqué. Lo están lavando.
- ...
- Si no les molesta, los espero y ustedes me acompañan al auto cuando terminen.

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