Que me quemen.
Que las sirenas no sean de presagio sino de auxilio.
Que cada nube se parta en gotas de acero.
Que me internen en la lengua de los pájaros.
Que no olvide el primer sabor temprano.
Que nada sea suficiente.
Y que, after all, la puerta sea amplia,
Y el corazón crudo.
No hay falla que rompa tanto
(ni hay ansia que clave como espina indolora),
No hay salida.
Cuando el camino
se retuerce en tu estómago.
No hay espacio.
Cuando el espacio
es uno.