Si supieras que
en la mañana el café
no es sino un tibio recuerdo de anoche
y la borra de tus uñas
Si supieras que
al mediodía el agua
es apenas un reflejo austero
del hasta pronto que olvidaste
Si tuvieras valor para
de tarde temprana
asumir el rol de domadora de las bestias
que creaste sin mayor alquimia que el roce de tus labios
Si supieras que
cuando el sol cae
aplasta
y nada hay que aliviane
el calor y la presión
de lo que no queremos
ser