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La condenada marca

Ese familiar olor especiado
pesado, animal y cínico
(obstinado) cuidapieles
lavanda y futuro, cítrico
que insiste en llevarte envuelta
a pasear a la cocina 
a desordenar el desván
a dormir a pata suelta
el que no te sacas de las manos
aunque frotes quince perros (o elefantes y abogados)
esas manos que de almohada
te acompañan cama adentro
con el mismo dulzor manzana
y la temperatura ambiente
ese perfume que te aterra
pero te canta, alegra y duerme
no se imposta ni se espera
no le huye al griterío
ese aroma preocupante 
que a menudo sabe y luce
a orillera flor del río
es la condenada marca
(que ganaste)
de mis manos
en tu frío.

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