Para degustar vino, no hay condiciones ni castas ni temperaturas basales. De hecho, ni siquiera es necesario ser humano.
Pero, y siempre los hay, se requiere un proceso. Esta es la tercera parte del proceso de Vinomancia: La retrospectiva.
15 - Se
cortan las hojas, se mezclan todas y se reparten cambiadas de autor, a los
probadores que aún no se encuentren durmiendo entre las ropas de los
fantasmas.
16 - Se
sirve una nueva vuelta de vino a todos.
17 - Se leen
todas, una por una las notas, al modo de cada uno.
18 - Se
permite que cada uno agregue notas complementarias, extendedoras, edulcorantes
y cobardes a cada hoja.
19 - El
organizador recupera el material, lo enhebra con hilo negro y arma un
cuadernillo de experiencias único e intransferible del momento.
20 - Se
cierra la velada con una selección de tres canciones en este orden: Elvis
Presley, El Cigala, Cuchi Leguizamón.
21 – Las
personas se retiran sin efusivos saludos corporales, de manera casi disimulada.
El resto de los seres que se dieron cita, limpian y desinfectan el lugar antes
de partir.