Caminas sobre pasos de jirafas,
huellas livianas
cuello alto lamiendo el cielo rojo.
Revuelves estómagos comunes
en busca de viejas intoxicaciones,
inventarios de corazones de perros
y guisos que cocinan suerte.
Las huellas que olvidas
son de techo de chapa
sobre ojos azules de nacer,
temprano y en la víspera,
olvidados en cuadernos
de tinta con tierra en las manos,
señaladores serpientes
entre las piernas,
y zapatos de vestir
el camino que viene.
Nadie se escribe a si mismo,
si los visitantes no cuentan
los cuentos
de las muertes
que cargamos,
al estacionar
en las banquinas
de los que pasan
mirando por la ventana
del corazón.
huellas livianas
cuello alto lamiendo el cielo rojo.
Revuelves estómagos comunes
en busca de viejas intoxicaciones,
inventarios de corazones de perros
y guisos que cocinan suerte.
Las huellas que olvidas
son de techo de chapa
sobre ojos azules de nacer,
temprano y en la víspera,
olvidados en cuadernos
de tinta con tierra en las manos,
señaladores serpientes
entre las piernas,
y zapatos de vestir
el camino que viene.
Nadie se escribe a si mismo,
si los visitantes no cuentan
los cuentos
de las muertes
que cargamos,
al estacionar
en las banquinas
de los que pasan
mirando por la ventana
del corazón.