apenas tus pies
conozcan
de tierra
de tardes
o noches,
de patchouli
de incienso
y/o,
ante la primer
señal, de sonrisas
cocidas
en guisos guisados
al calor de cuentos,
bravos, heroicos,
de soldados
de vereda,
guardianes
de dinteles lácteos/
ni bien eso ocurra,
los pies
primero, el izquierdo
y el resto después,
entenderán que
la infancia
es un estado
de sublime sensibilidad
del alma,
y que, aprender a correr
será lo mejor
para escapar
del engaño
mortal
del que empiezas
a formar parte
cuando cae en tu mano
la primer
carta de amor/
conozcan
de tierra
de tardes
o noches,
de patchouli
de incienso
y/o,
ante la primer
señal, de sonrisas
cocidas
en guisos guisados
al calor de cuentos,
bravos, heroicos,
de soldados
de vereda,
guardianes
de dinteles lácteos/
ni bien eso ocurra,
los pies
primero, el izquierdo
y el resto después,
entenderán que
la infancia
es un estado
de sublime sensibilidad
del alma,
y que, aprender a correr
será lo mejor
para escapar
del engaño
mortal
del que empiezas
a formar parte
cuando cae en tu mano
la primer
carta de amor/