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Tengo un silbato

Tengo un silbato
para jugar al policía
en las esquinas
donde corre
el agua
y no vuelve
donde corre
el tiempo
y se consume
donde corren
las palabras
y las velas
queman los sueños
de los niños
de los ancianos
los enanos y los payasos

Tengo un silbato
para frenar las motos
que atropellan
dulces panoramas
gentiles sueños
utopías doradas
al carbón de caminatas
comunes
manos de adobe
comunes
en corazones de madera
especiales
un silbato
para frenar los aviones
que aterrizan
en el pasto
verde de espera
verde de afecto
verde de viento
verde silencio

Tengo un silbato
en el bolsillo
atento al trueno
al golpe
al pero
al velo
tengo un silbato
y juego
a que sueño
que el sueño
no tiene
fin


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Irse

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Salvate

Salvarse no tiene valor ni es un destino preferible a la condena / como - hoy - no lo es el paraíso por sobre el infierno ni tus palabras ante tus silencios / Salvarse - a veces - es un somnífero que la condena va a reventar  con patadas de vigilia alternándose el mando entre ojos abiertos y sueños tormenta / acordando treguas y - por momentos - confundiéndose de manera tan blanda jugosa indigna entre ellos que los sueños  diluirán la vigilia y las tormentas anidarán  en el pecho  supurando en los huecos inertes del recuerdo una nueva substancia llamada indulgencia / tan cómoda y portátil como un rosario una biblia la mala memoria  o el miedo  a amar //

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