Sería más simple
acompañar la noche
y su espalda
goteando
con llantos
el agua
que olvida
en las manos
mojadas.
Sería más suave
tentar la mañana
y mirar de reojo
las doradas pestañas
del reloj
tan desnudo
destejiendo las tramas
del día
complejo
tan negro
en llamas.
Sería más justo
escuchar las palabras
no correr
ni esconderse
o decir que no hay nada
cuando adentro
sabemos
que revientan
las armas
de la revolución
que plantamos
cuando amamos
y nos aman.
acompañar la noche
y su espalda
goteando
con llantos
el agua
que olvida
en las manos
mojadas.
Sería más suave
tentar la mañana
y mirar de reojo
las doradas pestañas
del reloj
tan desnudo
destejiendo las tramas
del día
complejo
tan negro
en llamas.
Sería más justo
escuchar las palabras
no correr
ni esconderse
o decir que no hay nada
cuando adentro
sabemos
que revientan
las armas
de la revolución
que plantamos
cuando amamos
y nos aman.