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Loosing my re legion

Paremos
Con las canciones de cuna
Fracturemos
Los brazos
de la nana
Pateemos
La cabeza
De los sueños
Colguemos
El hígado
En el balcón
De los románticos
Que la bilis
Tiña los versos
Con abrazos
Mañanas y sonrisa
Loosing my religión
Es sólo una canción
Y las canciones
Son zapatos
Se gastan
Se pierden
Se rompen
Se prestan
Pero al tiempo
Ya no te acuerdas de ellos
Y los poemas
Sangre de corazones
Alcohol de mesa de luz
Son el mismo
Maldito
Olvido
Son la caricia
del que mata
El verbo
Del que calla
Los brazos
Del que mece
Al niño
La canción de cuna
Con voz ronca
Paremos
Con las canciones de cuna
Hurguemos los pliegues
De la gorda del rincón
La invitemos a correr
Entre los sucios
Linyeras del ayer
Esos que recogen
Lo que olvidas
Y lo dejan
En los bolsillos
De tu amada
Para que entienda tus miserias
En primera toma
En directo
Con el mismo olor a cuero
Que tienen
Tus manos
Las manzanas
Los caballos
Y las botas
Del sol.

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Irse

Partir la fruta Rasgar el velo Cortar la pierna Meter el dedo Enfriar las nalgas y nafta al fuego Piedras en la cancha Piñas en el juego Poros ahogados Lunas sin vuelos Aviones y agujeros Niños camuflados Vidas sin tinteros Camas con helados Osos en incendios Veneno mal servido Espera o silencio Quiebran caminitos Bondis con tormentos Lluvia ensangrentada Pasos sin acierto Sillas enyesadas Al lado de un no-teléfono Manos enraizadas a biromes rompevientos Lengua seca Lengua muerta Ahogo de tu aliento Manos aceitadas Manos sin los huesos Miércoles malditos Viernes de intento Nadies que te invitan Álguienes con sus cuerpos Lejos se cocinan Cuentos muy bien cuentos Espero que te espero Espero porque es cierto Que te quiero / te muero / te enpielo te entinto / te enjugo me muestro / contigo me cuezo / adentro

Salvate

Salvarse no tiene valor ni es un destino preferible a la condena / como - hoy - no lo es el paraíso por sobre el infierno ni tus palabras ante tus silencios / Salvarse - a veces - es un somnífero que la condena va a reventar  con patadas de vigilia alternándose el mando entre ojos abiertos y sueños tormenta / acordando treguas y - por momentos - confundiéndose de manera tan blanda jugosa indigna entre ellos que los sueños  diluirán la vigilia y las tormentas anidarán  en el pecho  supurando en los huecos inertes del recuerdo una nueva substancia llamada indulgencia / tan cómoda y portátil como un rosario una biblia la mala memoria  o el miedo  a amar //

Las tetas y la siesta

Hay una cierta inocencia en el andar de a pié en la siesta, bajo los paraísos. Existe una baba de olvido inherente a los pasos, el silencio de los espacios inhabitados que propone el horario. La compañía templada de nadie a los costados, la soledad fresca de la inseguridad, asociada al vacío de cuerpos reptando en los márgenes menores del otoño. Hay una absoluta importancia de los Nadies que se unen al trámite del camino. Nadies que configuran el paseo, Nadies que se paran, firmes en cada esquina, para insistir con la hora, el destino, el que será. Eso sí, los Nadies sólo habitan el pasado. El pasado inmediato, nuevo, inodoro. En general, el pasado huele. Huele a flores de perfumes antiguamente de moda. A telas de vestidos arrancados a manotazos. A aliento de rechazos. Huele a bofetadas de mañanas reventadas contra el asfalto de una borrachera injustificada, y a decenas de borracheras con cartel de "completo", como los hoteles con parejas que se aprietan los dedos de los pie...