Llenos de ruido
De acero, de plomo, de ciertos contornos.
Ruidos acelerados y ruidos livianos.
Alertas de ahora, de ya no, de quizás.
Alertas de que nada ocurre si no hay ruido.
Ruido para entrar, para salir, para quedarse, ruido.
Desmemorias y ruidos.
Olor a ruido.
Ojos de ruido.
Manos ruidosas, que chocan y beben.
Bocas como alcantarillas, con ruidos a trenes.
Ruido presagio y ruido anticipo.
En cuotas, a veces, los ruidos.
Las gotas, los carros, las patas y los ríos.
Ruidos fríos.
Noche vacía, noche dedos de niño.
Música vana.
Flores y vidrios.
Botellas en la calle, henchida de ruidos.
Calle crema amarga,
Para lustrar el olvido.
Nota : Esta es una historia que nace en la Calle Billinghurst. 1er Acto: El teatro Fui al teatro de puro compromiso. Odio sacar entradas y luego no ir. No podía tirar la plata y además me sentía casi bien. Entré a cinco minutos de que empiece la función, fui a la fila 19 y ella se sentó al lado mío. Esas pestañas, esas manos, ese cuerpo. Atenta a todo. A todos. Me desafía la deconstrucción pero hay tetas que se sobreponen a eso. En ese momento recuerdo que no voy al baño desde antes de salir de la casa. Como siempre, me meo. Pero decido no ir, ya habrá tiempo. - Hola, ¿este programa es tuyo? - Le dije mientras levantaba el papel del piso donde figuraba mal impreso el elenco y el resto de la información. - Si, ¡gracias! Lo perdí... -Vi que se te cayó, por eso... - ¿Debería darte propina? - Soltó una sonrisa que me pegó una trompada de felicidad. Pero no supe ni siquiera cómo sonreír. Hace tiempo no sé ni por dónde empezar. El viejo modo de hablar con una mujer no me sale, el nuevo no lo...