Ir al contenido principal

Ab(s)orto

Charla de Quentin Tarantino con su guionista, Roger Avary, y Alain Delón para definir su personaje.

Contexto: Tiempos Violentos 2, big picture del guión.

- el tema será extremadamente complejo. Violan a una chica, que era sujeto de una red de prostitucion. Cuando intenta abortar legalmente, aparece un grupo de personas con carteles, enviados por el alcalde de la ciudad, y no le permiten continuar con el aborto.
- ajá...
- esa misma gente de la marcha, una vez que logra impedir el aborto, se va a otra marcha, que repudia la asignación universal por hijo, un subsidio del gobierno, por que dicen que con ese dinero las mujeres se hacen preñar para recibir unos pesos.
- ahá...
- unos meses más tarde, al final de una noche pesada y de copas, dos tipos de los que estaban en la marcha se juntan en un prostíbulo al que concurren habitualmente y acuerdan llevar ropa a la parroquia del barrio, el próximo domingo. Es la colecta anual.
- mmh...
- el domingo, llegan a la iglesia con sus hijos y esposas...
- rezan y piden por ellos, y por los carenciados que recibirán los dones de la colecta...
- Exacto. Cuando salen, la misma chica que no pudo abortar está en la puerta de la iglesia. Les pide limosna. La esposa del Doctor, tocandole la panza hinchada, piensa: "pobrecita, tan embarazada, seguro que está esperando un subsidio. Lo que hay que hacer es enseñarles a pensar en vez de darles dinero". Y suelta en su mano dos monedas de un peso.
- seguí...
- el Doctor mira a los ojos a su esposa, y le dice: "por eso te amo Querida, por tu sensibilidad".
- ¿entonces?
- suben al auto. Cierran las puertas con suavidad. En el silencio, la hija de 15 años, Micaela, dice en voz baja, apenas un hilo tembloroso, con miedo: "Papá, Mamá, tengo algo que contarles. Tranquilos, por favor, yo, yo tengo mucho miedo. Ustedes no lo conocen, pero Rodrigo dijo que va a acompañarme, insistió que no me va a colgar. Estoy embarazada."

Ambos, Roger y Quentin, miran a Delón amenazadoramente. Lo intiman:
- Al, que personaje prefieres encarnar - inquieren.
Alain, piensa. Vuelve a pensar. Le duele la cabeza. Finalmente lanza:
- El del embrión.

Entradas más populares de este blog

Irse

Partir la fruta Rasgar el velo Cortar la pierna Meter el dedo Enfriar las nalgas y nafta al fuego Piedras en la cancha Piñas en el juego Poros ahogados Lunas sin vuelos Aviones y agujeros Niños camuflados Vidas sin tinteros Camas con helados Osos en incendios Veneno mal servido Espera o silencio Quiebran caminitos Bondis con tormentos Lluvia ensangrentada Pasos sin acierto Sillas enyesadas Al lado de un no-teléfono Manos enraizadas a biromes rompevientos Lengua seca Lengua muerta Ahogo de tu aliento Manos aceitadas Manos sin los huesos Miércoles malditos Viernes de intento Nadies que te invitan Álguienes con sus cuerpos Lejos se cocinan Cuentos muy bien cuentos Espero que te espero Espero porque es cierto Que te quiero / te muero / te enpielo te entinto / te enjugo me muestro / contigo me cuezo / adentro

Salvate

Salvarse no tiene valor ni es un destino preferible a la condena / como - hoy - no lo es el paraíso por sobre el infierno ni tus palabras ante tus silencios / Salvarse - a veces - es un somnífero que la condena va a reventar  con patadas de vigilia alternándose el mando entre ojos abiertos y sueños tormenta / acordando treguas y - por momentos - confundiéndose de manera tan blanda jugosa indigna entre ellos que los sueños  diluirán la vigilia y las tormentas anidarán  en el pecho  supurando en los huecos inertes del recuerdo una nueva substancia llamada indulgencia / tan cómoda y portátil como un rosario una biblia la mala memoria  o el miedo  a amar //

Las tetas y la siesta

Hay una cierta inocencia en el andar de a pié en la siesta, bajo los paraísos. Existe una baba de olvido inherente a los pasos, el silencio de los espacios inhabitados que propone el horario. La compañía templada de nadie a los costados, la soledad fresca de la inseguridad, asociada al vacío de cuerpos reptando en los márgenes menores del otoño. Hay una absoluta importancia de los Nadies que se unen al trámite del camino. Nadies que configuran el paseo, Nadies que se paran, firmes en cada esquina, para insistir con la hora, el destino, el que será. Eso sí, los Nadies sólo habitan el pasado. El pasado inmediato, nuevo, inodoro. En general, el pasado huele. Huele a flores de perfumes antiguamente de moda. A telas de vestidos arrancados a manotazos. A aliento de rechazos. Huele a bofetadas de mañanas reventadas contra el asfalto de una borrachera injustificada, y a decenas de borracheras con cartel de "completo", como los hoteles con parejas que se aprietan los dedos de los pie...