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¡Chacarera, coño!

Sin nuestros conquistadores la música sería otra, por que el consciente colectivo seria otro. Como el caso de la música litoraleña, o la chacarera. Los guaraníes, los tobas, ya existían de antes, pisaban la tierra sin límites geográficos contemporaneos, y su música era música como ellos eran ellos. La conquista los llenó de lo barroco, de la guitarra, el violín y el acordeón.
La música nuestra, la originaria, no era mestizada. Nuestro folklore actual es criollo. Contaminado, impuro.
Las escalas sonoras cambiaron, y el paisaje se metió en la música regional.
La historia de los pueblos se construye y destruye desde su arte. Olvidar las raíces es ningunear la historia, y probablemente caminar hacia la destrucción. Nadie que no sepa dónde está parado y porqué lo está sobre esos fangos, puede moverse en ellos a su antojo y necesidad.

El Chango Spaziuk solía decir refiriéndose acerca de la expreción de viejos sentimientos con nuevos intrumentos: "El corazón es el mismo, pero la manera de ver es diferente.
A veces la gente cree que estar a salvo es tener las cuentas equilibradas, no deber nada. A mi me pasa que sentirme a salvo es una sensación existencial, trascendente. No es un momento, es un estado, que me ocurre cuando estoy tocando."
Ese es un mejor estar a salvo, por que en ese salvarse juega el alma.
 

De alguna manera, la verdadera tristeza es el lugar donde estás a salvo de las alegrías pasajeras y livianas.

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