Todos los hoteles son iguales
Líquidos, amables y oscuros
Con pasillos empapelados de fantasmas
De papel, de menta, de fuego
Sillones rellenos de señoras de vestidos con flores y olvido
Todos los hoteles son incendios
Acumulan puntos en tu cuenta de miserias
En tu ausencia de piel y niños
Dibujan nubes y nubes y piernas desayunando
Envuelven en alfombras los muertos del destino
Todos los hoteles son desiertos
Los mozos sirven crímenes en trozos
Los jardines esconden plantas carnívoras
Las sábanas encarnan uñas de ausencias
Y hay zapatos en las escaleras de gente que no volverá
Room service es el nombre
Del olvido con perfume
a importancia