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Entonces entra alguien

Entonces entra alguien
y dice
por lo bajo
solapadamente
"he matado a alguien"
y se limpia las manos con el mantel
y se le llenan los ojos de lágrimas
y las mejillas de humo
le tiemblan las manos
y pasa un barco
también, con las mejillas de humo
y el timón de carne
"es que, he matado a alguien"
y tiembla, sudoroso
y suda, tembloroso
y la rubia lo mira desde la mesa contigua
y "you want to drink some wine" en la mesa de atrás
pero nadie se lamenta
o nadie "why you did that"
es que todos matan a alguien
aunque no lo dicen
y lo esconden entre la ropa sucia
ese canasto infame
de infame mimbre
que guarda manchas y olvidos y mentiras
acerca de matar a alguien
y no decirlo
en la mesa de un restaurante
"¿entienden?, he matado a alguien carajo"
y saltan carajos por los bordes de los vasos
y te invitan a pelear
o a desdecirte
y eliges pelear por que de qué deberías desdecirte
por que cuando matas a alguien, lo matas
no hay jugos de ciruela
o programas viejos de cine que lo adornen
y entonces te arremangas y le dices "te voy a matar"
y es cuando te dicen "no puedes matar a dos en un día"
y te sientas
y dices "debería haberlo hecho mejor"
y te sirven vino rojo
o tinto
o sangre
y bebes y bebes y bebes
para decir adiós
al muerto
al ayer
al perfume a tulipanes
y a la cintura cósmica del sur.

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