A veces pasa que, antes de la fiesta
o más a menudo, luego de ella
hueles a ayer
y eso me asusta
no tanto por el ayer y lo que trae disuelto su perfume
sino por que hoy, a veces, no puedo entender el ayer
Otras veces también ocurre que las manos
me pesan como sandías maduras
o como libros de historia
y esto no ocurre antes o después de la fiesta
sino durante ella
y entonces las manos son un ancla
y no escribir flores ni corazones
es una agria incapacidad transitoria
Las menos de las veces
en esas fiestas
me oigo cantar zambas o boleros o baladas
y, particularmente en verano
cantar es un ejercicio de visita a los balcones
del edificio del olvido
donde las arañas tejen abuelas
y los abuelos
tienen las manos en los bolsillos ásperos del ayer
de ese que huele
o más a menudo, luego de ella
hueles a ayer
y eso me asusta
no tanto por el ayer y lo que trae disuelto su perfume
sino por que hoy, a veces, no puedo entender el ayer
Otras veces también ocurre que las manos
me pesan como sandías maduras
o como libros de historia
y esto no ocurre antes o después de la fiesta
sino durante ella
y entonces las manos son un ancla
y no escribir flores ni corazones
es una agria incapacidad transitoria
Las menos de las veces
en esas fiestas
me oigo cantar zambas o boleros o baladas
y, particularmente en verano
cantar es un ejercicio de visita a los balcones
del edificio del olvido
donde las arañas tejen abuelas
y los abuelos
tienen las manos en los bolsillos ásperos del ayer
de ese que huele