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No te necesitas

No te inquietes
La muerte tiene su propio método
Sin elegías, sin velorios
Donde te agarra te frota
Con el veneno del Hastacá
Sin balances
No creas en ellos
Los balances se acomodan
Mienten por compasión
No hay contrapeso, ni valuación
Ni agua para mezclar
Lo ya fútil del camino
Lo insípido, lo relegado
Lo brutal, lo negado
La muerte te lamerá los pies
Desde la planta
Hasta la sien
Y con la lengua raspará
El confort acumulado
Nada queda, todo es pasado
No hay eternas noches
Ni veranos
Ni hermanos, que te salven
Es importante que entiendas pronto
Que no eres más que un inconveniente
Una piedra en el zapato
Una pústula bienoliente
Que no ha hecho ni el menor
Compromiso con el vecino
Ni con el niño, ni con el sino
Ni con cualquier necesidad
Cuando aterrizas por fortuna
Por coincidencia biológica
La muerte no es más que una estampilla
En una caja de madera
Es que de ti nada queda
Nada que valga para guardar
No hay aromas
No hay ladrillos
No hay palabra en la memoria
Ni triste pena ni dulce gloria
Nadie se secará
por llorar.


(Homenaje a quienes sólo pasan por pasar).

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