Pasan las aves
los aviones, pasan
pasa el tiempo
y el cóndor, también pasa
pasan los pasos de los que caminan
y los vientres de los que se arrastran
los costados de los revolcados
y las prístinas aureolas de los santos
todos pasan
pasan las narices a temperaturas apropiadas
no tanto para besar
como para dar estocadas
pasan las señoras, de zapatos altos y bajos
de modales anchos y largos
de piernas amplias y esponjosas
pasan mujeres con cavidades cavernosas
y niñas con muñecas en las muñecas
pasan los caballos que traccionan a sangre
y los corceles que traicionan a sangre
pasan las latas, los hierros, los fierros, las tierras, las sierras
pasan las gotas de rocío disueltas como microgotas en la humedad de la respiración de los perros vagamundos
pasan los que recogen la basura
la basura misma pasa con secretos etiquetados
pasan romanos y godos
moros e incas
pasan rubios peinados sin perfume
y estómagos urgentes
pasa mucha, mucha gente
pasan cafés, cigarros, uñas y pestañas
botones, dedos, ombligos, mangas, nudillos, codos ajados, besos en los codos
crema para hermanos, pasan novios de las manos
pasan ciruelas en canasta y frutillas en bolsillos
pasan cospeles, monedas, billetes y panes frescos
pasa el viento que no entiende nada acerca del aire
y el aire que se deja por el viento poner los dedos en los labios
pasa el que ama, el que está por morir
el del cielo azul y el de la crema del cielo
pasa el del miedo a perderlo todo, pasa un todo sin miedo
pasa el maldito vendedor de seguros, tan seguro
el de las verduras rociadas, el de las suelas ahuecadas
el de la última apuesta
el de la parada con estructura de torre de plaza
pasa el pasto en los zapatos, pelos en los zapatos, culpas en los zapatos
pasa el olvido en las cabezas, pasa el recuerdo a un metro del piso
pasa el dulce temblor de las rodillas de anoche o el recuerdo del temblor que es lo mismo por que si no qué carajo es la realidad de los temblores sino su recuerdo
y pasa el seco sonido de cuando pasas entre otros
pasan las manos agitando pasan las últimas letras de la noche gritando no me olvides pasa el que enciende los incendios pidiendo fuego pasa tu padre y ni me mira por que no me conoce y no sé que es tu padre pasa la mujer que cose seguida de la que cuece y pasan los cosidos y los cocidos y vuelve a pasar un impostor a quien ya no soporto cómo imposta su felicidad por que se nota que feliz no es o al menos me incomoda su desparpajo ególatra y pasa una luz y me encandila y pasan las alcantarillas y las frutillas - de nuevo - y el agua y el ciclo y las siluetas del fracaso y las certezas de la muerte y pasa la luz y pasa la matemática con tizas y pasan los que van a misa o los que son buena gente que no siempre coinciden - es más - probablemente muy poco y pasan los felices los deprimidos los invitados los abducidos y pasa el tiempo y pasan los días y de tu cara, tu cadera o una nota de excusa ni puta noticia.
Lo que equivale a decir que no pasa nada.
los aviones, pasan
pasa el tiempo
y el cóndor, también pasa
pasan los pasos de los que caminan
y los vientres de los que se arrastran
los costados de los revolcados
y las prístinas aureolas de los santos
todos pasan
pasan las narices a temperaturas apropiadas
no tanto para besar
como para dar estocadas
pasan las señoras, de zapatos altos y bajos
de modales anchos y largos
de piernas amplias y esponjosas
pasan mujeres con cavidades cavernosas
y niñas con muñecas en las muñecas
pasan los caballos que traccionan a sangre
y los corceles que traicionan a sangre
pasan las latas, los hierros, los fierros, las tierras, las sierras
pasan las gotas de rocío disueltas como microgotas en la humedad de la respiración de los perros vagamundos
pasan los que recogen la basura
la basura misma pasa con secretos etiquetados
pasan romanos y godos
moros e incas
pasan rubios peinados sin perfume
y estómagos urgentes
pasa mucha, mucha gente
pasan cafés, cigarros, uñas y pestañas
botones, dedos, ombligos, mangas, nudillos, codos ajados, besos en los codos
crema para hermanos, pasan novios de las manos
pasan ciruelas en canasta y frutillas en bolsillos
pasan cospeles, monedas, billetes y panes frescos
pasa el viento que no entiende nada acerca del aire
y el aire que se deja por el viento poner los dedos en los labios
pasa el que ama, el que está por morir
el del cielo azul y el de la crema del cielo
pasa el del miedo a perderlo todo, pasa un todo sin miedo
pasa el maldito vendedor de seguros, tan seguro
el de las verduras rociadas, el de las suelas ahuecadas
el de la última apuesta
el de la parada con estructura de torre de plaza
pasa el pasto en los zapatos, pelos en los zapatos, culpas en los zapatos
pasa el olvido en las cabezas, pasa el recuerdo a un metro del piso
pasa el dulce temblor de las rodillas de anoche o el recuerdo del temblor que es lo mismo por que si no qué carajo es la realidad de los temblores sino su recuerdo
y pasa el seco sonido de cuando pasas entre otros
pasan las manos agitando pasan las últimas letras de la noche gritando no me olvides pasa el que enciende los incendios pidiendo fuego pasa tu padre y ni me mira por que no me conoce y no sé que es tu padre pasa la mujer que cose seguida de la que cuece y pasan los cosidos y los cocidos y vuelve a pasar un impostor a quien ya no soporto cómo imposta su felicidad por que se nota que feliz no es o al menos me incomoda su desparpajo ególatra y pasa una luz y me encandila y pasan las alcantarillas y las frutillas - de nuevo - y el agua y el ciclo y las siluetas del fracaso y las certezas de la muerte y pasa la luz y pasa la matemática con tizas y pasan los que van a misa o los que son buena gente que no siempre coinciden - es más - probablemente muy poco y pasan los felices los deprimidos los invitados los abducidos y pasa el tiempo y pasan los días y de tu cara, tu cadera o una nota de excusa ni puta noticia.
Lo que equivale a decir que no pasa nada.