Entonces
aparecerán hordas
de hombres que danzarán
reventando los secretos
con el viento del adiós
enervado entre las patas
patas con dientes
para que la tierra
los tuviese por eternidades
agarrados como topos
con piernas
aunque, repentinamente
con la pausa del sudor en los ojos
llegarán sus fantasmas
con tantas tetas
y sueños
que será todo una gran escena
roja y naranja
tan vivos
que perfumarán
el aire
con lo ácido y lo dulce
lo vitral y la hierbabuena
mientras invitarán a los fantasmas
al combate
a ellos y sus tetas
corporizando anhelos
entregas tempranas
destinos serrucho
y no poco, mucho
calor de un abrazo
que se esconde, o huye
o trae purulentos
espacios donde
la paz y la comprensión
dejarán de anunciar
a los gritos
la ausencia del baile.