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Asirte

no te busco
por necesidad
o necedad
aunque se parece más a lo último
que a lo anterior

no te busco
porque necesite tu espalda
en mi pecho
o tu sudor en mi lengua
aún cuando te deseo
sin entender muy bien
cómo te deseo

no te busco
por que es tarde y yo soy tarde
y es tarde en el universo
y en esta manzana
es tarde para gritar
cuando hay mucho sordo despierto
y a los gritos

no te busco
para hacerte el amor
por que no es hacerte /el amor/
lo que lo construye, ni te considera
más o menos
si me lo haces,
ni estoy seguro si entrar en tu cuerpo
tiene algo que ver con amor o sólo con
asirte

no te busco
por que no necesito buscarte
y no me necesitas
ni me esperas
y por eso
entonces
tengo estos calendarios
de fuego
que dicen adiós cada noche
que te veo
y te esperan cada
vez que desapareces

no te busco
porque te olvido
cada vez que te recuerdo
y vuelvo a tu recuerdo
para vomitar el olvido,
aquel que,
cada vez más noches,
o, como dicen los escritores,
a menudo,
/ese olvido/
me cae muy
pesado 

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