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Piernas

La suerte como naranja
Apretada como naranja
Que no existe sin su cáscara
Abierta en poros
Naranjas / gritones
Como la suerte
Que grita oraciones
Para arrinconar a la ventura
Contra las piernas 
Abiertas del destino
/Que no existe/
Ese viejo timador
Que manda fotos viejas
Del futuro

Pero la naranja / tan naranja
Aunque le mientas
Se mete
La naranja
Agria, los viernes
En el cielo bermellón 
Del amor
Que a veces
Coincide con las fichas
Y nada pasa / nadie pasa
Pero otras escupe humo
Tosiendo fotos de revistas viejas
Sobre el desayuno
Que me sirves aunque no estés
Que me sirvo para que te quedes
Por que la suerte es naranja
Y las naranjas
No siempre vienen a desayunar
Ni las piernas 
Te despiertan
Menos que menos 
Si no crees en las naranjas
Ni en la suerte
Pero sí crees
En sus piernas

Esas
que te envolvieron/ anoche

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Irse

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Salvate

Salvarse no tiene valor ni es un destino preferible a la condena / como - hoy - no lo es el paraíso por sobre el infierno ni tus palabras ante tus silencios / Salvarse - a veces - es un somnífero que la condena va a reventar  con patadas de vigilia alternándose el mando entre ojos abiertos y sueños tormenta / acordando treguas y - por momentos - confundiéndose de manera tan blanda jugosa indigna entre ellos que los sueños  diluirán la vigilia y las tormentas anidarán  en el pecho  supurando en los huecos inertes del recuerdo una nueva substancia llamada indulgencia / tan cómoda y portátil como un rosario una biblia la mala memoria  o el miedo  a amar //

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