Ir al contenido principal

Piernas

La suerte como naranja
Apretada como naranja
Que no existe sin su cáscara
Abierta en poros
Naranjas / gritones
Como la suerte
Que grita oraciones
Para arrinconar a la ventura
Contra las piernas 
Abiertas del destino
/Que no existe/
Ese viejo timador
Que manda fotos viejas
Del futuro

Pero la naranja / tan naranja
Aunque le mientas
Se mete
La naranja
Agria, los viernes
En el cielo bermellón 
Del amor
Que a veces
Coincide con las fichas
Y nada pasa / nadie pasa
Pero otras escupe humo
Tosiendo fotos de revistas viejas
Sobre el desayuno
Que me sirves aunque no estés
Que me sirvo para que te quedes
Por que la suerte es naranja
Y las naranjas
No siempre vienen a desayunar
Ni las piernas 
Te despiertan
Menos que menos 
Si no crees en las naranjas
Ni en la suerte
Pero sí crees
En sus piernas

Esas
que te envolvieron/ anoche

Entradas más populares de este blog

El beso que duró dos días

Nota : Esta es una historia que nace en la Calle Billinghurst. 1er Acto: El teatro Fui al teatro de puro compromiso. Odio sacar entradas y luego no ir. No podía tirar la plata y además me sentía casi bien. Entré a cinco minutos de que empiece la función, fui a la fila 19 y ella se sentó al lado mío. Esas pestañas, esas manos, ese cuerpo. Atenta a todo. A todos. Me desafía la deconstrucción pero hay tetas que se sobreponen a eso. En ese momento recuerdo que no voy al baño desde antes de salir de la casa. Como siempre, me meo. Pero decido no ir, ya habrá tiempo. - Hola, ¿este programa es tuyo? - Le dije mientras levantaba el papel del piso donde figuraba mal impreso el elenco y el resto de la información. - Si, ¡gracias! Lo perdí... -Vi que se te cayó, por eso... - ¿Debería darte propina? - Soltó una sonrisa que me pegó una trompada de felicidad. Pero no supe ni siquiera cómo sonreír. Hace tiempo no sé ni por dónde empezar. El viejo modo de hablar con una mujer no me sale, el nuevo no lo...

Las tetas y la siesta

Hay una cierta inocencia en el andar de a pié en la siesta, bajo los paraísos. Existe una baba de olvido inherente a los pasos, el silencio de los espacios inhabitados que propone el horario. La compañía templada de nadie a los costados, la soledad fresca de la inseguridad, asociada al vacío de cuerpos reptando en los márgenes menores del otoño. Hay una absoluta importancia de los Nadies que se unen al trámite del camino. Nadies que configuran el paseo, Nadies que se paran, firmes en cada esquina, para insistir con la hora, el destino, el que será. Eso sí, los Nadies sólo habitan el pasado. El pasado inmediato, nuevo, inodoro. En general, el pasado huele. Huele a flores de perfumes antiguamente de moda. A telas de vestidos arrancados a manotazos. A aliento de rechazos. Huele a bofetadas de mañanas reventadas contra el asfalto de una borrachera injustificada, y a decenas de borracheras con cartel de "completo", como los hoteles con parejas que se aprietan los dedos de los pie...

Vinomancia (1 de 3) - Proceso de Inducción

Para degustar vino no hay condiciones, ni castas, ni temperaturas basales. De hecho, ni siquiera es necesario ser humano.  Pero, y siempre los hay, se requiere un proceso. Esta es la primera parte del proceso de Vinomancia: La inducción. 0 - Seleccionar a los probadores con el mismo criterio con el que uno elegiría con quien salir a caminar por la costa del río un jueves a la tarde. 1 - Realizar el test de aptitud para ver fantasmas y espíritus: es individual, autodidacta y solitario. 2 - Encargar a un tercero -no asistente- la adquisición de los líquidos de las vides. Los mismos deben ser de tres cepas distintas y con etiqueta tapada de manera de hacer indescubrible su identidad de manera anticipada. 3 - Los participantes serán citados con corta anticipación como para evitar que alguno de ellos muera en la víspera, aunque suficiente para ser reemplazado por un homónimo de análogo color de cabello. Esto es indispensable. 4 - El lugar de la cita debe ser, en lo pos...