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Salir a jugar

Hay una mañana
invariable, dormida
rosa y naranja
hay un sabor a vos 
en mis pies
que es el sabor del camino
del humo del cigarro
de la noche de otoño
cálida y solitaria
hay un perro que ladra
lejos, escapando de nosotros
con un vino en la boca
y un destino de espinas
hay un par de pibes que lloran
desgarrándose
quitándose las ropas
hay dos policías que se besan 
mordiéndose los labios
bajo el fuego de los inocentes
hay un camino bajo el agua
hirviendo
sirviéndose de las nueces de las mañanas
de las flores no entregadas
hay una mesa que ríe 
insoportablemente 
al frente del escenario
que no pudimos soportar
hay mucha música que nos pertenece
que nos pare
que nos enjuga
y hoy canta a los gritos en silencio
con sangre en los labios
hay una Andalucía que nos tuvo
y un mediterráneo que nos hizo el amor
ciego, borracho, ajeno a nuestro regreso
hay suelos que sueñan suelos
hay sueños que suelan sueños
hay reproches, remaches y remansos
hay carnes al fuego con sábados en las uñas
hay viajes de aroma a yerba
y lavandas que odiabas
romeros que cortabas
y jazmines que acariciaban cada mañana
antes de partir a no vernos
hay guisos rechazados, frutos descarnados
carnes atragantadas, harinas amadas
hay pieles entre pieles empieladas
 hay orgasmos infinitos entre los dientes
caminatas de acuerdos, medias de colores
whiskys negados, veladas veladas
rincones ocultos y cremas untadas
hay una historia, dos historias, muchas historias
que son sólo de nosotros
nuestras
nosotras
que hoy dejo a la voluntad 
de la buenaventura
hay cielos de nadie
noches de propiedad absoluta
bocas que se cierran
corazones que se guardan
y esperas
muchas esperas
esperas que salen a jugar

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Irse

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Salvate

Salvarse no tiene valor ni es un destino preferible a la condena / como - hoy - no lo es el paraíso por sobre el infierno ni tus palabras ante tus silencios / Salvarse - a veces - es un somnífero que la condena va a reventar  con patadas de vigilia alternándose el mando entre ojos abiertos y sueños tormenta / acordando treguas y - por momentos - confundiéndose de manera tan blanda jugosa indigna entre ellos que los sueños  diluirán la vigilia y las tormentas anidarán  en el pecho  supurando en los huecos inertes del recuerdo una nueva substancia llamada indulgencia / tan cómoda y portátil como un rosario una biblia la mala memoria  o el miedo  a amar //

Las tetas y la siesta

Hay una cierta inocencia en el andar de a pié en la siesta, bajo los paraísos. Existe una baba de olvido inherente a los pasos, el silencio de los espacios inhabitados que propone el horario. La compañía templada de nadie a los costados, la soledad fresca de la inseguridad, asociada al vacío de cuerpos reptando en los márgenes menores del otoño. Hay una absoluta importancia de los Nadies que se unen al trámite del camino. Nadies que configuran el paseo, Nadies que se paran, firmes en cada esquina, para insistir con la hora, el destino, el que será. Eso sí, los Nadies sólo habitan el pasado. El pasado inmediato, nuevo, inodoro. En general, el pasado huele. Huele a flores de perfumes antiguamente de moda. A telas de vestidos arrancados a manotazos. A aliento de rechazos. Huele a bofetadas de mañanas reventadas contra el asfalto de una borrachera injustificada, y a decenas de borracheras con cartel de "completo", como los hoteles con parejas que se aprietan los dedos de los pie...