Es casi un vicio
esperar la noche
saberte ajena
pensarte con otros
volverte a traer
intentar quemarte en los papeles
y volver
morderte como carne fresca
expulsarte de mi paraiso
de musas
romper tus cuadros
de pasto y cenizas
que llevo adheridos a los huesos
lamer las aristas
que te conectan con mi futuro
y patearte y volver e intentar
razonar
cómo carajos es que me enamoré
tan perdidamente de usted
o de vos
de todas vos / la mía
la que rie lejanamente sin mi
la que no me pertenece y me pertenece
la que voy a dejar de amar para amar
a quienquiera que sea un poco más de mar
de viento / de piernas / de proximidad
de hongos húmedos en mis gordas
ansias de vos / de usted
tanto me pierden sus ojos / tras ojos
que me declaro en una misión interestelar
llena de sus pechos / sus botones impasibles
que tanto me pierden
y del futuro ni una gota / ni un animarse
y se viene Costa Rica / y sólo se que me asfixia dejarte
y quiero dejarte / merezco tener mi suelo asoleado
pero te merezco sobre todas las cosas a vos
a tus labios de fiera y de arroz
a tus primeros te quiero que se te caen
sin querer o queriendo o sonriendo o llorando
como idiota / como enamorada / como yo
lloro cuando no te veo / o te encuentro
distinta de todas / vos
la mía / la que espero encontrar
a mano / a vientre / a nalgas
la que veo cuando no miro
la que encuentro / ya / a esta altura
en mí mismo
como un botón
de la camisa / que visto cada día
cuando me arropo de vos
de usted
para salir a la calle
a decir: le espero
le sigo esperando
le soy.