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Entradas

Mostrando las entradas de marzo, 2025

El beso que duró dos días

Nota : Esta es una historia que nace en la Calle Billinghurst. 1er Acto: El teatro Fui al teatro de puro compromiso. Odio sacar entradas y luego no ir. No podía tirar la plata y además me sentía casi bien. Entré a cinco minutos de que empiece la función, fui a la fila 19 y ella se sentó al lado mío. Esas pestañas, esas manos, ese cuerpo. Atenta a todo. A todos. Me desafía la deconstrucción pero hay tetas que se sobreponen a eso. En ese momento recuerdo que no voy al baño desde antes de salir de la casa. Como siempre, me meo. Pero decido no ir, ya habrá tiempo. - Hola, ¿este programa es tuyo? - Le dije mientras levantaba el papel del piso donde figuraba mal impreso el elenco y el resto de la información. - Si, ¡gracias! Lo perdí... -Vi que se te cayó, por eso... - ¿Debería darte propina? - Soltó una sonrisa que me pegó una trompada de felicidad. Pero no supe ni siquiera cómo sonreír. Hace tiempo no sé ni por dónde empezar. El viejo modo de hablar con una mujer no me sale, el nuevo no lo...

La banda sonora de las cero horas

Apenas las once y cincuenta y nueve de la noche en el departamento de Avenida Santa Fe. Humedad como para pegar las hojas de un libro sin mucho esfuerzo. Las manos nunca se sienten secas. Cero horas. Los sonidos de la noche empiezan a reverberar como en un sótano. Una gota tras otra gota tras otra gota así, en serie, sobre la chapa del aire acondicionado en la ventana de mi habitación. Las manos sobre los tambores de una comparsa que despide el carnaval. Frenéticos con la despedida. Imagino el vapor de las bocas y la transpiración sobre los parches. Con aliento a tres días de carnaval, se oye a las gargantas de la murga raspando sus últimas cuerdas. La intermitencia del motor de la heladera. Metrónomo antibacterial. Un chispazo del encendido eléctrico de la cocina que falla hace días y que declaró su independencia. Sigo pensando que algún espectro intenta encenderla para que todo explote. Otra gota sobre la chapa del aire y Avenida Santa Fe en la noche. Con su ruido de panza de colecti...

Un puente de escape

Salté con las manos atadas. Por decisión propia. Tenía que dar con la cara en el piso según lo calculado. Los primeros dos segundos pensé en darme vuelta y que sea con la espalda. Pero no tenía sentido, me quedaban cuatro segundos de caída y no podía dudar en ese momento. Me acomodé. Disfruté como nunca el aire, la frescura, eso de saber que no había ya retorno. Levante la cabeza e intenté dejar la cara de frente al piso. Me ahogué, fuerte. Creí que ahí mismo terminaba. Tres segundos. Esa tarde con los pies en el agua, las manos en las rodillas. Los peces picando los tobillos. El río calmo. La sombra del sauce. Mamá y los bizcochitos de anís. La malla azul enteriza. Me tiró un poco el cuello, no sé por que hacía tanta fuerza. No necesitaba fuerza ni rigidez ahora. Era un papel. Una gelatina. Una escupida. Papá llevándome en el auto a jugar al hockey. La gorra de gabardina color gris. El pucho en la mano, sus Phillip caja de papel abiertos con las uñas en una orilla donde asomaban cuatr...

Barbarita

Barbarita lloraba. No es que "a veces lloraba". Lloraba sieterporveinticuatro. Lloraba y lloraba como derretirse como gotear a mares como helado en el pavimento. Un día, el martes pasado precisamente, lloró tanto en un momento que tuvo que cambiarse la ropa. Entera. Como caída a una pileta. Y no lloraba sólo con los ojos. Lloraba con el cuerpo. Los codos, por ejemplo. Lloraba con una rodilla y el tobillo opuesto. Lloraba desde la frente y se le enjugaba el llanto en el labio superior, que brillaba. Barbarita tenía muy marcada la línea del labio superior, como dibujada. Bueno ahí, se hacía un remolino de tamaño importante. Algo podía llegar a tragar, pero lo volvía a llorar. ¿Viste el ciclo de la lluvia, los lagos y ríos, la evaporación y así así? Bueno Barbarita era un ecosistema del llanto. El miércoles después del martes que te conté me acerqué a ella, con cierto temor a incomodarla y también a mojarme un poco, pero es mi amiga desde inclusive antes del llanto, y logré preg...

El payaso soy yo

Hacía días que los zapatos le jodían en el empeine. Justo ahí. “Son las plantillas viejas” pensó. Habría que cambiarlas por tercera vez. Las suelas, de goma beige, eran gelatina. El calor las fundía. Pero deberían esperar un rato más. Las medias nuevas, compradas en el colectivo camino al kiosco, su trabajo actual. No lo olvida porque ese mismo día el vendedor, un pibe peinado con gel, campera de jean y remera blanca lavada a mano, le había insistido que se lleve dos pares de una manera en que no pudo negarse. - ¿Y eso que tenés ahí qué es? - Unas libretitas de Kitty para nenas, para dibujar, las llevan mucho... - Para que dibujen..., está bien..., y ¿tenés lápices de colores? - No jefe, no me quedaron - Bueno, dame la libretita y las medias Esa misma mañana, frente al kiosco, consiguió una caja de lápices cortos de colores, de seis. Ya tenía para el domingo. Se los iba a dar antes de llevarla al circo el fin de semana. Soledad lo esperaba, cada domingo a la tarde, con algo más que gan...

La Navidad China

  "La Navidad es una mierda. No pienso ir a reuniones familiares," pensaba mientras subía al taxi. Mañana del veinticuatro de diciembre. Las calles reventaban. Escucho en la radio: "...esta fiesta ya no es lo que solía ser, se ha vuelto una celebración comercial y la gente olvida la oportunidad de reconciliación y reflexión necesarias para el encuentro profundo y verdadero...". El motor y la radio me llenan de impaciencia. Intervengo, molesto: —¿Sabe usted que en China se quejan de la Navidad? Mira de reojo. Continúo. —En una época estuvo prohibido celebrarla, ahora dicen que es ajena a ellos. Vuelve a mirarme, curioso. —Cambia todo, ¿no? Es que allá son ateos. —¿Ateos? —Ateos o budistas. —Ah, no conozco. —Y, pasa. Somos un termo. El tipo se incomoda. Suena mi teléfono. Dudo por un segundo, como si pudiera evitar lo inevitable. Respiro profundo y finalmente contesto. —Hola Ana —mi hermana. —Hola hermano, ¿Te venís a cenar esta noche? En el mismo momento llego al lug...