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Hongos y un sábado

Traerte / como trufas de Inglaterra u hongos de Finlandia o en avión prestado guijarros de marte / o a la vuelta de venus que está la guijarrería "Ducados" así de fácil / o mejor irnos a la luna una siesta o un sábado a la mañana dos astronautas o tres / por las dudas llevemos pastillas para dormir / y / un par de cervezas para cuando nos sentemos en el lado oscuro / un hilo blanco y aguja por si las piedras y los trajes - son medio chafas los pidieron en Shein y también un sifón de soda / por si el agua dos sillitas plegables el libro del Gabo / nunca lo terminamos juntos tenemos trabajo que hacer ahí dos condones / que sean nuevos / esos otros hace años que no los usamos al menos por la conciencia una libretita en blanco y dos bic negra una y otra / azul Entonces ahí / un saltito a la tierra lunar es curioso pero se llama tierra a la tierra en la tierra y en la luna debería llamarse luna a la luna así tu mamá te gritaba "no te vayas a llenar de luna que no pienso lavar...

Salvate

Salvarse no tiene valor ni es un destino preferible a la condena / como - hoy - no lo es el paraíso por sobre el infierno ni tus palabras ante tus silencios / Salvarse - a veces - es un somnífero que la condena va a reventar  con patadas de vigilia alternándose el mando entre ojos abiertos y sueños tormenta / acordando treguas y - por momentos - confundiéndose de manera tan blanda jugosa indigna entre ellos que los sueños  diluirán la vigilia y las tormentas anidarán  en el pecho  supurando en los huecos inertes del recuerdo una nueva substancia llamada indulgencia / tan cómoda y portátil como un rosario una biblia la mala memoria  o el miedo  a amar //

Un autobus lleno de extraños

Algunas cosas son como vos Agua, durazno, carne y miel / Otras no / pero Piedra, noche, sal y adiós / Ciertas tardes son sin vos como un autobús lleno de extraños con perfume a nadie cercano huellas de quien no vino gritos a cuenta de abrazos adeudados / Hay espacios que te esperan donde no puedes quedarte bocas que te ansían donde no puedes alojarte piernas que se estrechan y no pueden caminarte presagios que se despedazan cuando no pueden presentirte mañanas que oscurecen en la víspera del no saberte / Ciertas noches son sin vos / un puñado de bienvenidas / ajenas me revienta el estómago y no puedo escuchar si es que piensas en un aún / en un no vuelvo / en un no se cómo / o en salir corriendo a encontrar paz /  en otro futuro donde seas  tu propia actriz protagónica y unipersonal.

Irse

Partir la fruta Rasgar el velo Cortar la pierna Meter el dedo Enfriar las nalgas y nafta al fuego Piedras en la cancha Piñas en el juego Poros ahogados Lunas sin vuelos Aviones y agujeros Niños camuflados Vidas sin tinteros Camas con helados Osos en incendios Veneno mal servido Espera o silencio Quiebran caminitos Bondis con tormentos Lluvia ensangrentada Pasos sin acierto Sillas enyesadas Al lado de un no-teléfono Manos enraizadas a biromes rompevientos Lengua seca Lengua muerta Ahogo de tu aliento Manos aceitadas Manos sin los huesos Miércoles malditos Viernes de intento Nadies que te invitan Álguienes con sus cuerpos Lejos se cocinan Cuentos muy bien cuentos Espero que te espero Espero porque es cierto Que te quiero / te muero / te enpielo te entinto / te enjugo me muestro / contigo me cuezo / adentro

Rompimos

Tanto rompimos Tanto besamos Tantas manos en las manos Tanto perfume a más tarde o temprano Tanta hora sin título Tanta tinta en los ojos Tanto Macondo en los labios Tanto tu voz / tanto la mía Tanta paciencia / para entrar / para salir / para mojar Tanto cuidate del sol / pero no de mi Tanto pedir permiso para dar un paso más Tanto labio en el labio Tanto sabor a menú de estación Tanto romperse el talón  Tanto encima del futuro Encima de tus aires Encima que no es tarde Tanta respiración en círculos / húmeda / densa / secreta Tanto abajo que no te suelto Adentro que es más adentro Tanta salsa con goteras Televisores muertos de envidia Rincones con arena aterrorizada de lo que veían Mozos que se calientan con la desatención que les entregamos Meseras que se mojan si al pasar nos rozan Tanto el mundo se ha detenido para gritarnos "ahora!" Que ni siquiera le hemos hecho un guiño  del apuro por meternos en la cama a decirnos a los gritos "ahora somos sólo nosotros dame todo...

Güeitin

La espera Espesa, vaporienta, humorosa El transcurrir Los minutos secos, duros Los pies crujientes Un papel arrugado que escapa al tacto El dedo en la pata de la mesa Las uñas en el vidrio La boca que mastica sus propios cueros La espera Llena de horas sin uso Zapatos quietos La sábana dura como cemento Los ojos como esponjas enjugadas de sangre El teléfono como veneno Las piernas con el peso del aún no Aún no es tiempo de las manos en los pechos Es el tiempo de la espera Crudo ruin malandra mentiroso confuso quieto infinito La urgencia de la espera El discurso interminable de los monstruos El temible jardín interior La nada al mando El ruido en la cabeza / la panza / el sexo La espera de vos Tan húmeda Inevitable Ruidosamente muda Deseosa Infierno Guarda Aviva Prepara Grita Fantasea Se queda hasta Que llegues

Cuerdo / y reolvido

Recuerdo Una revolución Tímida Templada Desarmada Con caricias Recuerdo Una carrera Temblorosa Líquida Vaporosa Con aliento Recuerdo Una máquina Muscular Galáctica Corazonada De veladores Recuerdo Una construcción Pendiente Arcillosa Naranja Con almohadones Recuerdo Un abrazo Envolvente Infrarrojo De impiedades Recuerdo La partida De las manos En mitades Recuerdo (Por esto último) En mitades Te llevo

Las paredes /de nosotros/

Cuando se caen a pedazos las paredes, en el tránsito al piso de sus escombros hay algunas flores / de colores que en el aire explotan en semillas / se montan en abejas y lamen los pies del miedo Cuando se caen a pedazos las paredes, de esos mismos escombros / volando, brota agua entre sus moléculas de uranio y se encauza en un río de gritos desesperados / desahuciados, entusiasmados también, calientes también, y paren un ternero tierno y malvado / que espera vernos llorando porque no nos vemos Cuando se caen a pedazos las paredes levanta la mano un calendario de metal y reclama / frenético el tiempo de él / no el de nosotros, su tiempo de vida / no el de nosotros, y yo lo corro con una rama de eucalipto porque eso tengo en el jardín donde estuviste la última vez conmigo, bebiendo té / nos se asusta / me enfrenta: “¿pero qué te metes donde el tiempo no existe?” calendario cagón, que acá estamos los que disolvemos la cronología / a chutazos, a patadas, a letras malparidas y largas espe...

No insistas

No me dejes cruzar esa línea que arde, que corta la carne / No me dejes entrar al hábitat de tus miedos, a la siesta tranquila de tus diablos / No me hagas saber cómo se llama tu mañana temprana, a qué sabe tu primer aliento / No me invites a poblar tu vientre con mis hechizos, tus manos con mis anhelos / No me quieras mostrar el dorso de tus deseos, la espalda de tus domingos tristes / No me importa conocer tus fotos con mis fantasmas, tus fantasmas con mi piel / No insistas en durar cuando me enseñas que el amor así no dura, que todos somos compost de la rutina, que el aburrimiento es el destino final de toda dupla, sin considerar que cuando uno se da en la frente con otro y no pueden desenterrarse de la cama que los atrapa como animales y no entienden de razones, de futuros, de temores, quizás —y sólo depende de esos animales— definitivamente se han encontrado.

Que te quemes

Entonces necesito una lluvia y un cable largo blanco y fuego para reventar los postes y cantar en el agua la oda póstuma y que te quemes y que me queme y que nos entierren en la orilla de los supuestos cantando todos los coros de "you are so beautiful to me" pero con Sol y con caminos de lavanda y ninguna certeza si al fin certezas nadie tiene y amor verdadero quién podría asegurarlo.

Las tetas y la siesta

Hay una cierta inocencia en el andar de a pié en la siesta, bajo los paraísos. Existe una baba de olvido inherente a los pasos, el silencio de los espacios inhabitados que propone el horario. La compañía templada de nadie a los costados, la soledad fresca de la inseguridad, asociada al vacío de cuerpos reptando en los márgenes menores del otoño. Hay una absoluta importancia de los Nadies que se unen al trámite del camino. Nadies que configuran el paseo, Nadies que se paran, firmes en cada esquina, para insistir con la hora, el destino, el que será. Eso sí, los Nadies sólo habitan el pasado. El pasado inmediato, nuevo, inodoro. En general, el pasado huele. Huele a flores de perfumes antiguamente de moda. A telas de vestidos arrancados a manotazos. A aliento de rechazos. Huele a bofetadas de mañanas reventadas contra el asfalto de una borrachera injustificada, y a decenas de borracheras con cartel de "completo", como los hoteles con parejas que se aprietan los dedos de los pie...

Sun Day

 Es casi un vicio esperar la noche saberte ajena pensarte con otros volverte a traer intentar quemarte en los papeles y volver morderte como carne fresca expulsarte de mi paraiso de musas romper tus cuadros de pasto y cenizas que llevo adheridos a los huesos lamer las aristas que te conectan con mi futuro y patearte y volver e intentar razonar cómo carajos es que me enamoré tan perdidamente de usted o de vos de todas vos / la mía la que rie lejanamente sin mi la que no me pertenece y me pertenece la que voy a dejar de amar para amar a quienquiera que sea un poco más de mar de viento / de piernas / de proximidad de hongos húmedos en mis gordas ansias de vos / de usted tanto me pierden sus ojos / tras ojos que me declaro en una misión interestelar llena de sus pechos / sus botones impasibles que tanto me pierden y del futuro ni una gota / ni un animarse y se viene Costa Rica / y sólo se que me asfixia dejarte y quiero dejarte / merezco tener mi suelo asoleado pero te merezco sobre to...

Springhere

 En la esfera de mi planeta cuadrado hay un secreto vehemente que contiene cada poro de tu sexo explotando jugoso y perverso animado y sutil ¿Lo ves? dice mi nombre los viernes el tuyo los sábados y me tapa con vergüenza los domingos / antes de regresar a escribir mi nombre en un papel de servilleta barato que partirá en el primer flush del tren que esconde el amor en las tardías uvas del verano de las pequeñas tortugas donde hoy montas y desmontas los embates / inútiles cegados / amantes de este tipo locamente perdido en tu será.

El beso que duró dos días

Nota : Esta es una historia que nace en la Calle Billinghurst. 1er Acto: El teatro Fui al teatro de puro compromiso. Odio sacar entradas y luego no ir. No podía tirar la plata y además me sentía casi bien. Entré a cinco minutos de que empiece la función, fui a la fila 19 y ella se sentó al lado mío. Esas pestañas, esas manos, ese cuerpo. Atenta a todo. A todos. Me desafía la deconstrucción pero hay tetas que se sobreponen a eso. En ese momento recuerdo que no voy al baño desde antes de salir de la casa. Como siempre, me meo. Pero decido no ir, ya habrá tiempo. - Hola, ¿este programa es tuyo? - Le dije mientras levantaba el papel del piso donde figuraba mal impreso el elenco y el resto de la información. - Si, ¡gracias! Lo perdí... -Vi que se te cayó, por eso... - ¿Debería darte propina? - Soltó una sonrisa que me pegó una trompada de felicidad. Pero no supe ni siquiera cómo sonreír. Hace tiempo no sé ni por dónde empezar. El viejo modo de hablar con una mujer no me sale, el nuevo no lo...

La banda sonora de las cero horas

Apenas las once y cincuenta y nueve de la noche en el departamento de Avenida Santa Fe. Humedad como para pegar las hojas de un libro sin mucho esfuerzo. Las manos nunca se sienten secas. Cero horas. Los sonidos de la noche empiezan a reverberar como en un sótano. Una gota tras otra gota tras otra gota así, en serie, sobre la chapa del aire acondicionado en la ventana de mi habitación. Las manos sobre los tambores de una comparsa que despide el carnaval. Frenéticos con la despedida. Imagino el vapor de las bocas y la transpiración sobre los parches. Con aliento a tres días de carnaval, se oye a las gargantas de la murga raspando sus últimas cuerdas. La intermitencia del motor de la heladera. Metrónomo antibacterial. Un chispazo del encendido eléctrico de la cocina que falla hace días y que declaró su independencia. Sigo pensando que algún espectro intenta encenderla para que todo explote. Otra gota sobre la chapa del aire y Avenida Santa Fe en la noche. Con su ruido de panza de colecti...

Un puente de escape

Salté con las manos atadas. Por decisión propia. Tenía que dar con la cara en el piso según lo calculado. Los primeros dos segundos pensé en darme vuelta y que sea con la espalda. Pero no tenía sentido, me quedaban cuatro segundos de caída y no podía dudar en ese momento. Me acomodé. Disfruté como nunca el aire, la frescura, eso de saber que no había ya retorno. Levante la cabeza e intenté dejar la cara de frente al piso. Me ahogué, fuerte. Creí que ahí mismo terminaba. Tres segundos. Esa tarde con los pies en el agua, las manos en las rodillas. Los peces picando los tobillos. El río calmo. La sombra del sauce. Mamá y los bizcochitos de anís. La malla azul enteriza. Me tiró un poco el cuello, no sé por que hacía tanta fuerza. No necesitaba fuerza ni rigidez ahora. Era un papel. Una gelatina. Una escupida. Papá llevándome en el auto a jugar al hockey. La gorra de gabardina color gris. El pucho en la mano, sus Phillip caja de papel abiertos con las uñas en una orilla donde asomaban cuatr...

Barbarita

Barbarita lloraba. No es que "a veces lloraba". Lloraba sieterporveinticuatro. Lloraba y lloraba como derretirse como gotear a mares como helado en el pavimento. Un día, el martes pasado precisamente, lloró tanto en un momento que tuvo que cambiarse la ropa. Entera. Como caída a una pileta. Y no lloraba sólo con los ojos. Lloraba con el cuerpo. Los codos, por ejemplo. Lloraba con una rodilla y el tobillo opuesto. Lloraba desde la frente y se le enjugaba el llanto en el labio superior, que brillaba. Barbarita tenía muy marcada la línea del labio superior, como dibujada. Bueno ahí, se hacía un remolino de tamaño importante. Algo podía llegar a tragar, pero lo volvía a llorar. ¿Viste el ciclo de la lluvia, los lagos y ríos, la evaporación y así así? Bueno Barbarita era un ecosistema del llanto. El miércoles después del martes que te conté me acerqué a ella, con cierto temor a incomodarla y también a mojarme un poco, pero es mi amiga desde inclusive antes del llanto, y logré preg...

El payaso soy yo

Hacía días que los zapatos le jodían en el empeine. Justo ahí. “Son las plantillas viejas” pensó. Habría que cambiarlas por tercera vez. Las suelas, de goma beige, eran gelatina. El calor las fundía. Pero deberían esperar un rato más. Las medias nuevas, compradas en el colectivo camino al kiosco, su trabajo actual. No lo olvida porque ese mismo día el vendedor, un pibe peinado con gel, campera de jean y remera blanca lavada a mano, le había insistido que se lleve dos pares de una manera en que no pudo negarse. - ¿Y eso que tenés ahí qué es? - Unas libretitas de Kitty para nenas, para dibujar, las llevan mucho... - Para que dibujen..., está bien..., y ¿tenés lápices de colores? - No jefe, no me quedaron - Bueno, dame la libretita y las medias Esa misma mañana, frente al kiosco, consiguió una caja de lápices cortos de colores, de seis. Ya tenía para el domingo. Se los iba a dar antes de llevarla al circo el fin de semana. Soledad lo esperaba, cada domingo a la tarde, con algo más que gan...